lunes, 10 de mayo de 2010

Ficción y Dicción

Francisca Feuerhake L.
Pontificia Universidad Católica de Chile
Licenciatura en Letras Hispánicas
Introducción a la Literatura
Profesor Wolfgang Bongers
02/Abril/2009

Síntesis del texto “Ficción y Dicción” de Gérard Genette

El autor comienza intentando describir cuál es la especificidad de lo literario como arte, y define la literatura como una “cosa mentale”, y que no puede definirse en relación a la materialización. (fónicas, gráficas, etc.).Citando a Jackobson, la literatura sería objeto de la poética no como fenómeno bruto o empírico, sino como literaridad, que sería lo que hace de un mensaje verbal, una obra de arte. Existirían dos teorías para abordar el tema de la literaridad: la de las poéticas cerradas o constitutivistas, que responden a la pregunta ¿cuáles textos son obras? Y la de las poéticas abiertas o condicionalistas que responden a la pregunta ¿en qué condiciones un texto se convierte en / deja de ser una obra?
Más adelante se presenta un problema: la literatura como algo muy inespecífico, y la solución que da Aristóteles a esto: poiesis y mimesis. Poiesis significa creación, y mimesis es la simulación de hechos imaginarios. Hay creación en el lenguaje sólo cuando éste se comporta en función de la mimesis, o la ficción, que serán usados como sinónimos. Esta afirmación, finalmente desemboca en que la ficción es el único medio que existe para que el lenguaje se haga obra de arte.
Dentro de las teorías constitutivistas, se encuentran entonces ficción, poesía y dicción. Esta última se caracteriza por sus atributos formales, y cumple una función denotativa, oponiéndose a la ficción. Sería entonces, por ejemplo, una obra de dicción, una historia que nos causa profundos sentimientos, independientemente de su modo de representación, de cómo está escrita. La poesía pasaría a formar parte de la literatura por dicción, por su forma “particularmente marcada y codificada” (Genette, p. 12).
Aparte de esa diferencia, Genette menciona que “hay dicciones de literaridad constitutiva y dicciones de literaridad condicional, mientras que la ficción, por su parte, es siempre constitutivamente literaria”- (Genette, 12). En este punto se hace relación con lo planteado al comienzo del texto: dentro de la ficción, nunca nos preguntaremos “¿en qué condiciones puede este texto, sin modificación alguna, pasar a ser (o dejar de ser) una obra?” Sino que siempre daremos por sentada la literatura de algunos textos. En relación con esto, Genette hace una serie de observaciones considerables: una de ellas plantea que, entro de la dicción también habría una división entre prosa y poesía que, según Genette, no tienen una separación demasiado anquilosada: hay estados intermedios, como por ejemplo la “prosa poética” o el “poema en prosa”.
Luego aclara con mayor profundidad la aseveración según la cual la ficción es siempre constitutivamente literaria, mencionando que no por eso un texto de ficción va a tener siempre una función constitutiva, y apoya esta idea con el ejemplo de los mitos, los cuales pueden ser verdaderos para unos y falsos para otros.
Otra de sus observaciones se basa en una pregunta: ¿tienen dicción y ficción algo en común? Y la respuesta es sí: el carácter de intransitividad. En el caso de la dicción, esto quiere decir intraducible, la significación (lo que dice) no puede separarse de la forma verbal (cómo se dice). Lo que se dice está destinado a “reproducirse (sin cesar) en su forma” (Genette, p. 14). En el caso de la ficción, hay intransitividad en cuanto a la “ficcionalidad” de su objeto: un personaje ficticio, como por ejemplo Dorian Gray, no es alguien fuera del texto de Wilde. Estos seres no tienen existencia fuera de los enunciados.
Continuando con sus observaciones, Genette considera importante destacar que nada prueba que las literaridades condicionales sean necesariamente de criterio remático (Genette ocupa este término para referirse a “formal”, por considerarlo más apropiado). Esto quiere decir que un texto escrito en prosa, no ficcional, puede también ser estético no obligatoriamente por su forma si no que también puede serlo por su contenido. Como ejemplo, un hecho real narrado por un historiador.
Como última observación, Genette apunta a la pregunta “¿Qué hace de un texto una obra?”, y aclara que la respuesta a esta interrogante no puede ser la literaridad condicional, ya que no tienen un carácter estético intencional. Para algunos lectores, un texto histórico puede parecer estético, pero esto se hace a un nivel metafórico y en un sentido amplio. Luego de esta pregunta cabe mencionar la oposición que existe entre los que, como Hegel, creen en una esteticidad constitutiva, es decir, que piensan que nada es bello si no ha sido querido que así sea, y los que, como Kant, defienden al objeto estético como algo natural.
La pregunta entonces, “¿Qué hace de un texto una obra?” puede derivar en “¿Qué hace de un texto un objeto estético?”.
Los conceptos desarrollados por Genette no son más que fenómenos que vemos diariamente en los distintos textos que tenemos a nuestro alcance, pero es, sin duda, un gran aporte a las cualidades de una buena lectura la oportunidad de profundizar en ellos, de comprenderlos separados por categorías y analizarlos de manera clara y sistemática.

Referencia:
GENETTE, Gérard (1991) Ficción y dicción ,Barcelona, Lumen, 1993

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