lunes, 10 de mayo de 2010

Lo Fantástico: Cortázar y Todorov

Pontificia Universidad Católica de Chile
Introducción a la literatura
Profesor: Wolfgang Bongers
Ayudante: Ignacia Ramírez
Profesora Taller: Consuelo Vargas
23 de junio de 2009
Francisca Feuerhake L.

Breve aproximación a la diferencia entre mundo fantástico de Tzvetan Todorov y el de Julio Cortázar.

He distinguido dos procesos causales: el natural, que es el resultado incesante de incontrolables e infinitas operaciones; el mágico, donde profetizan los pormenores, lúcido y limitado. En la novela, pienso que la única posible honradez está con el segundo. Quede el primero para la simulación psicológica (J.L Borges)

En el presente trabajo se intentará abordar de manera crítica los postulados de Todorov con respecto al género fantástico en la literatura, presentes en su Introducción a la literatura fantástica (1970) , recurriendo a las palabras de Julio Cortázar, que tuvieron lugar en una conferencia realizada en la Universidad Andrés Bello, el año 1982. También se mencionarán otras caracterizaciones de la literatura fantástica presentes en la Antología de la literatura fantástica, de Borges, Bioy y Ocampo, con un fin introductorio al género.
En un comienzo se caracterizará al género fantástico desde una perspectiva general, para luego nombrar las distintas precisiones que hacen Cortázar y Todorov de él, y así poder establecer una comparación analítica. Para que la elaboración de este trabajo sea completa, se expondrá un cuento de Julio Cortázar que sirva como ejemplificación a sus nociones de lo fantástico.
Fantasía, según la Real Academia de la Lengua, se define como: “Ficción, cuento, novela o pensamiento elevado e ingenioso”. Esta definición parece demasiado amplia, pobre y poco precisa en comparación con la que dan distintos teóricos literarios expertos en la materia. Lo fantástico no es necesariamente algo “elevado o ingenioso”, sino algo sobrenatural, que se escapa de los cánones de la vida cotidiana, regida por las leyes del mundo; lo fantástico supone una ruptura en la normalidad de los sucesos, es una excepción a las reglas. En Antología de la literatura fantástica se clasifica a lo fantástico bajo los siguientes términos:
Los cuentos fantásticos pueden clasificarse, también, por la explicación:
a) Los que se explican por la agencia de un ser o de un hecho sobrenatural.
b) Los que tienen explicación fantástica, pero no sobrenatural ("científica" no me parece el epíteto conveniente para estas intenciones rigurosas, verosímiles, a fuerza de sintaxis).
c) Los que se explican por la intervención de un ser o de un hecho sobrenatural, pero insinúan, también, la posibilidad de una explicación natural (Sredni Vashtar de Saki); los que admiten una explicativa alucinación. Esta posibilidad de explicaciones naturales puede ser un acierto, una complejidad mayor; generalmente es una debilidad, una escapatoria del autor, que no ha sabido proponer con verosimilitud lo fantástico. (Borges, Bioy, Ocampo, 1977, 8)
Un claro ejemplo de esta agencia de un ser sobrenatural se encuentra en el breve relato de Ah’med Ech Chiruani, Los ojos culpables:
Cuentan que un hombre compró a una muchacha por cuatro mil denarios. Un día la miró y echó a llorar. La muchacha le preguntó por qué lloraba; él respondió: "Tienes tan bellos ojos que me olvido de adorar a Dios.”
Cuando quedó sola, la muchacha se arrancó los ojos. Al verla en ese estado el hombre se afligió y le dijo: "¿Por qué te has maltratado así? Has disminuido tu valor." Ella le respondió:"No quiero que haya nada en mí que te aparte de adorar a Dios." A la noche, el hombre oyó en sueños una voz que le decía: "La muchacha disminuyó su valor para ti, pero lo aumentó para nosotros y te la hemos tomado." Al despertar, encontró cuatro mil denarios bajo la almohada. La muchacha estaba muerta. (Borges, Bioy, Ocampo, 14)
La presencia de un ser que habla al hombre en sus sueños, y que vuelve a hacer el mismo trueque de la muchacha y los denarios que el hombre hizo, no es explicable según las leyes que rigen al mundo real. La presencia de lo fantástico aquí es clara: alguien que no pertenece a este lugar y que podría ser la muerte, la muerte encarnada en una voz, pasa desde el mundo irreal, al verdadero.
Esta característica de lo fantástico parece ser algo amplia, y si se considera como la verdadera, podrían incluirse en esta clasificación a la mayoría de las obras que pertenecen, mejor dicho, al realismo mágico, cuya principal característica es la reacción indiferente, o, se podría decir, la “no-reacción” del personaje frente al hecho sobrenatural. En este punto se agrega un nuevo elemento a una posible definición de lo fantástico: la actitud del personaje frente al hecho sobrenatural. Todorov afirma en su Introducción a la literatura fantástica(1970), que lo que define al género es: “(…) la vacilación que experimenta un ser que sólo conoce las leyes naturales, ante un acontecimiento al parecer sobrenatural.”(Todorov, 1970, 24). Esta duda del personaje queda muy bien representada en el siguiente fragmento del cuento ¿Quién sabe? De Guy de Maupassant:
¡Señor! ¡Señor! Al fin tengo ocasión de escribir lo que me ha ocurrido. Pero ¿me será posible hacerlo? ¿Me atreveré? ¡Es una cosa tan extravagante, tan inexplicable, tan incomprensible, tan loca!
Si no estuviese seguro de lo que he visto, seguro también de que en mis razonamientos no ha habido un fallo, ni en mis comprobaciones un error, ni una laguna en la inflexible cadena de mis observaciones, me creería simplemente víctima de una alucinación, juguete de una extraña locura. Después de todo, ¿quién sabe? (Maupassant, año, 1)
Todorov postula que lo fantástico dura exactamente lo que la vacilación: cuando el personaje encuentra una respuesta o una explicación a lo experimentado, lo fantástico se desvanece, y puede desembocar en lo extraño o en lo maravilloso, dependiendo de qué clase de explicación se haya escogido. “En cuanto se elige una respuesta u otra, se abandona lo fantástico para entrar en un género vecino: lo extraño o lo maravilloso” (Todorov, 24) Cuando se elige una explicación basada en las leyes naturales, se está frente a lo extraño; cuando, de lo contrario, el personaje decide aceptar nuevas leyes no pertenecientes al mundo que él conoce, se está frente a lo maravilloso. Una apreciación posible a los postulados de Todorov, es que éstos pueden ser algo rígidos, por lo tanto, pueden reducir lo fantástico a un simple momento que rápidamente se va, y que no constituye más que un género literario específico, en un estado inerte. Julio Cortázar, en la conferencia El sentimiento de lo fantástico, alude a esta situación en que se encuentra lo fantástico al pertenecer a una definición muy delimitada:
El problema, como siempre, está en saber qué es lo fantástico. Es inútil ir al diccionario, yo no me molestaría en hacerlo, habrá una definición, que será aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos leído, los elementos imponderables de lo fantástico, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparán de esta definición. (Cortázar, 1982,1)
Cortázar explica que lo fantástico es algo que sucede todo el tiempo, que está constantemente mezclándose con la realidad, y por lo tanto, podría ser un sentimiento natural en algunas personas que tienen una sensibilidad especial para identificarlo.
Ese sentimiento de lo fantástico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaña a mí desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeño, antes, mucho antes de empezar a escribir, me negué a aceptar la realidad como pretendían imponérmela y explicármela mis padres y maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante (Cortázar,1)
Lo fantástico para Cortázar está vivo; está en todos lados y se está moviendo, y esa animación de este género se explica porque, para el argentino, lo fantástico radica en uno mismo, en él mismo, como autor.
(…) todo lo que nuestra inteligencia acepta desde Aristóteles como inamovible, seguro y tranquilizado se ve bruscamente sacudido, como conmovido, por una especie de, de viento interior, que los desplaza y que los hace cambiar. (Cortázar, 1)
Cortázar aborda un tema interesante al referirse a la memoria, que sin duda constituye un elemento fundamental para su percepción o “teoría” de lo fantástico:
Si quieren un ejemplo para salir un poco de este terreno un tanto abstracto, piensen solamente en eso que utilizamos continuamente y que es nuestra memoria. (…) Y bien, yo sostengo que la memoria es uno de esos umbrales frente a los cuales se detiene la ciencia, porque no puede explicar su misterio esencial, esa memoria que nos define como hombres, porque sin ella seríamos como plantas o piedras. (…) esa memoria es doble; tenemos dos memorias, una que es activa, de la cual podemos servirnos en cualquier circunstancia práctica y otra que es una memoria pasiva, que hace lo que le da la gana: sobre la cual no tenemos ningún control. (Cortázar, 2)
Para Cortázar hay una memoria "activa" (esa que es algo así como una despensa del pensamiento) y una memoria "pasiva" (que es la que trae objetos que no hacen sino "sobrevenir", llegar desde no se sabe dónde y, generalmente, llevar al individuo donde "quieran" llevarlo –podría considerarse como la "memoria" del inconsciente). Se puede desprender de esto que la "memoria pasiva" estaría relacionada con lo fantástico. El asunto es el siguiente: este sujeto que sólo entiende de "leyes naturales",y que se ve, en Todorov, "enfrentado" ("sobrevenido", se podría decir, "pasado a llevar", "cogido", "sur-pris", más bien que "enfrentado") a un acontecimiento que desafiaría esas leyes que son las únicas leyes que el tipo conoce, este sujeto, entonces, es el sujeto natural, común y corriente y, finalmente, el sujeto que dispone en especial de su "memoria activa" y que descree, o no le parece mágica la "memoria pasiva". Se trata finalmente, (y aquí coinciden nuevamente coinciden Cortázar y Todorov), del tipo que no ha desarrollado, en términos de Cortázar, algo así como su "sensibilidad" para "lo fantástico" de la vida cotidiana. El personaje del que habla Todorov es un personaje plano, como se mencionó anteriormente, un tipo que confía en las "leyes naturales" y que no cuenta con "leyes sobrenaturales", este personaje tiene "un solo lado" y se ve "enfrentado", es decir, el personaje de Todorov “no tiene espalda”, ya que la experiencia de lo fantástico lo toma por delante. Tomando este punto se podría hacer una crítica a Todorov desde Cortázar: La distinción que él hace de las dos memorias, introduce un pliegue en lo fantástico que señalaría, al menos, que viene "desde atrás", que la memoria “pasiva” no está a la mano como la “activa”, sino que acecha, ronda, sorprende y así también opera el acontecimiento fantástico.
Se ha escogido un cuento de Cortázar que podría ejemplificar su noción de lo fantástico como un acontecimiento acechante, que ronda: La continuidad de los parques: Un hombre se encuentra sumamente interesado en una novela que tiene a medio leer. Tras finalizar asuntos de trabajo, vuelve a su casa y, luego sentarse en un sillón de terciopelo verde, reanuda su lectura interrumpida. En ese momento, el cuento se desvía del hombre que lee, y se enfoca en lo que sucede en la novela: un hombre y una mujer, aparente amantes, se encuentran en una cabaña. Comienzan a hablar de lo que parece un asesinato, acuerdan un par de asuntos importantes y el hombre se dirige a realizar lo planeado. En ese momento, se produce una confusión entre lo real y lo irreal: el hombre de la cabaña ingresa a la casa del mismo hombre que estaba leyendo la novela y lo busca siguiendo las instrucciones de la mujer, hasta encontrarlo en su sillón, que es el elemento clave que permite al lector identificar el primer mundo presentado dentro del relato. ¿Cuál es la realidad? ¿Cómo se explica, el hombre que lee en el sillón, que el hombre de la novela quiere matarlo precisamente a él? Y no es casualidad que el hombre pronto a ser asesinado esté dando la espalda al asesino.
A pesar de sus precisiones acerca de los dos tipos de memoria, es interesante destacar que las definiciones de Cortázar podrían parecer algo extremas en cuanto a su poca delimitación: ¿Es lo fantástico, como lo afirma el autor, un sentimiento? ¿Podría satisfacerse la pregunta acerca de qué es lo fantástico con esas apreciaciones y declaraciones? Hasta ahora se ha observado que las características y límites que atribuye Todorov a lo fantástico pueden parecer demasiado rígidas para encajar correctamente en un fenómeno tan especial. No obstante, da la sensación de que lo fantástico queda indefinido o incompleto al decir que es un sentimiento, algo visceral, algo que está con el hombre desde siempre y que los que pueden percibirlo son aquellos que tienen una “sensibilidad preparada” para ello. Esa "sensibilidad" para lo fantástico de la que habla Cortázar es algo que le ocurre al autor. Todorov, en cambio, habla del personaje del relato: se evidencia que los dos hablan de cosas distintas. Podemos imaginar a Cortázar asintiendo ante la sentencia de Todorov: "Lo fantástico es la duda causada en un ser que sin conocer más que las leyes naturales, está frente a un acontecimiento en apariencia sobrenatural. El concepto de lo fantástico se define entonces a partir de su relación con lo real". (Todorov, 25), pero haciendo un alcance que comenzaría diciendo "pero en el caso del autor...". Todorov habla de la literatura fantástica; Cortázar, más bien, de la "experiencia" de lo fantástico. Ahora bien, ¿sería pensable un relato fantástico en que el personaje hubiera desarrollado esa "sensibilidad"? Si eso ocurriera, la cosa, aparentemente, se transformaría de inmediato en realismo mágico, y en esto deben estar Todorov y Cortázar de acuerdo: la condición de posibilidad del relato fantástico es que el personaje tenga en cuenta sólo su memoria activa, es decir, que el personaje sólo cuente con lo "natural" y, en fin, lo que le resulta "manejable" y, que de este modo, la operación del acontecimiento fantástico sea siempre la operación de la sorpresa. Si el personaje ya no se sorprendiera, si estuviera habituado a lo fantástica que es la vida, a lo sobrenatural que es la realidad, al menos en un primer momento se podría pensar que la literatura fantástica no sería ya posible, porque lo fantástico está dado por ese "momento" que Todorov llama "duda". Cortázar deja pasar la operación de su memoria pasiva, pero no puede nunca dejar de sorprenderse.
Finalmente, se vuelve complejo “criticar” a Todorov “usando” a Cortázar, porque ocurre que, aparentemente, Todorov dice en clave "teórica" lo mismo que Cortázar dice en clave "experiencial". Se hace entonces particularmente difícil tener que decidir entre una de las dos actitudes, que son algo así como vitales para hablar de lo fantástico.

Bibliografía:
Borges, Jorge Luis, Bioy Casares, Adolfo, y Ocampo, Silvina Antología de la literatura fantástica. Buenos Aires, ed. Sudamericana, 1977.
Cortázar, Julio. El sentimiento de lo fantástico (conferencia) Universidad Andrés Bello, Santiago, Chile, 1982
Todorov, Tzvetan. Introducción a la literatura fantástica Buenos Aires, ed. Paidós, 1970.

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